jueves, 2 de agosto de 2012

Elegir entre 'olvidar o perdonar'.

Perdonar es más fácil, perdonas porque echas de menos. Perdonas porque amas. Pero no se olvida, el daño ya está hecho, las lágrimas ya han caído. "El asesino ya cometió el crimen". Primero te vuelve loca con una sonrisa mañanera y sus verdes ojos atractivos. Luego finge que te quiere, que eres lo único para él. Te hace creer que eres su sonrisa de cada día, y cuando menos te lo esperas, es el único que te hace llorar. Después de malgastar sus 'te quiero', te ignora, pasa de ti, te olvida, y se va con otra. Te deja con las ganas de abandonarlo todo, de no seguir adelante, hasta que se lo cuentas a alguien. Alguien que siempre que estás mal te da consejos, que te ayuda en todo lo que puede, hasta cuando él o ella está mal. Siempre está para ayudarte, y su consejo es que le perdones y que le olvides. Sabes que será difícil olvidar el daño, porque ya está hecho. Pero ahora puedes elegir entre cometer el mismo error, o usar la cabeza y no volver a hacerlo. Es más difícil olvidar, y lo de perdonar algunos lo encuentran sobrevalorado. Por eso, aunque tengas que elegir, haz lo más fácil, que es perdonar, porque sabes que no cometerás el mismo error, ni caerás con la misma piedra.




Creerte fue un error.

viernes, 6 de julio de 2012

Reconoce tu error.

Siempre mintiendo y creyéndote el mejor, ya nada podrá conmigo. He caído dos veces sobre la misma piedra y me he hecho daño. Por más advertencias que me han dado, yo he sido igual de cabezota. Dicen que a la tercera va la vencida, pero yo no pienso que haya una tercera, seré más fuerte que tú, seré más fuerte que todos. Resistiré a todas las lágrimas, y pensaré antes de actuar. No existe lo eterno, no hay que decir 'nunca' y mucho menos hay que decir 'siempre'. Ni los infinitos ni los 'te quiero' valen en este juego, en el amor solo se salva uno y es el que sabe perder. Por mucha experiencia que tengas, yo de los errores aprendo, y de los demás también. Has callado demasiadas palabras porque la cobardía te enseñó a callarte, y yo, que iba de valiente, me quemé jugando sin fuego.




 Adiós, no quiero volver a ser tu segunda calada.


viernes, 8 de junio de 2012

Estaban más ciegos que el amor.

Caminaba descalza por la orilla, sin ánimo de seguir un rumbo. Él paseaba por su mente y eso a ella le volvía loca. Tantos atardeceres juntos que se habían convertido en cartas quemadas. Canciones que perdían el mensaje y hacían derramar lágrimas. Él se había olvidado de cada despertar junto a ella; y ella aún los recordaba con esperanza. El amor la consumía y se ilusionaba por una pequeña esperanza que no podía luchar. Ella, pequeña alma enamorada y destrozada; él, chico encantador rompe corazones. Típico de dos corazones destinados a estar juntos, pero que estaban ciegos, de amor.



No eres fácil de olvidar, o quizás no te quiera olvidar.

jueves, 24 de mayo de 2012

El amor era como un juego fácil de jugar.

Hasta que los separó la distancia. Ella echaba de menos sus ojos color café y él sus labios sabor a fresa. La distancia los consumía y hacía que se olvidaran de las demás personas. Mientras esperaba el día en el que llegara él, ella encendía un cigarrillo y escuchaba canciones de Nirvana, a él le encantaba. Añoraba los días de lluvia tumbados en la cama y el olor que desprendía las sábanas. Se acurrucaba apoyada a él mientras que él le cantaba 'Yesterday', porque sabría que ese día llegaría y que añoraría el ayer. Le recordaba con una sonrisa, y lloraba cada vez que recordaba la suya. La distancia les había arrebatado el amor que se tenían. El día en el que se había puesto el más bonito de sus vestidos y pintado los labios de rojo, fue a la estación de tren para recibirle. Una vez allí, esperaba ansiosa a que se abrieran las puertas del tren, y darle uno de los millones de besos que les quedaban por besar. Mientras, recordaba las noches empapadas de amor y las lunas llenas de pasión que creaban. Cuando se abrieron las puertas, en bajar el último pasajero, no vio a nadie más, sólo a una señora un poco mayor sentada al final del vagón, tapándose la cara con un pañuelo. Al preguntarle que le pasaba, la señora se quitó el pañuelo de la cara y la reconoció, la madre de él. Empezaron a caer las lágrimas de sus tristes ojos mientras escuchaba la historia, la versión que le decía que nunca más le volvería a ver; que le decía que le recordase por sus canciones y sus besos en el cuello.




"Defiendo la revolución en nuestras cabezas".



Hoy echo de menos el ayer.

jueves, 17 de mayo de 2012

Un giro de 180º.

Mientras sigamos fingiendo que nos odiamos, que nos despreciamos, y que nos hicimos daño, no llegaremos a nada. No cuesta tanto enseñarle al mundo lo mucho que nos queremos, y que nos envidien si quieren, porque para éso está el amor. Para envidiarlo, quererlo, llorarlo, recordarlo, odiarlo, despreciarlo, y echarle de menos. Nuestros recuerdos se han teñido de un color fúnebre y oscuro, que impide que veamos lo felices que éramos, cuando, siempre jóvenes y, siempre juntos, íbamos de la mano.





Te reto a imaginar que nos queremos, y que los aviones que pasan forman corazones, sólo para nosotros.