lunes, 5 de septiembre de 2011

A pleno pulmón

Es un día frío y lluvioso, estás sola en casa y aburrida porque no tienes nada que hacer. Es entonces cuando se te ocurre hacer algo a tu modo. Coges tu ipod, los cascos, y cualquier objeto que tenga forma de micrófono. Buscas tu canción favorita, esa que te sabes de memoria, esa que te gusta tanto que la cantas hasta en mercadona, y la misma que escuchas 5 veces seguidas, cambias de canción, pero cuando acaba, la vuelves a poner. Te pones gafas de sol, un sombrero, y una bufanda de plumas. Coges el objeto con forma de micfrófono, te pones en frente de un espejo grande, uno en el que puedas ver todos tus moviemiento; te pones los cascos, le das a play y empiezas a cantar a pleno pulmón. Sin darte cuenta, estás en el salón, pero te da igual, sigues cantando y bailando. De pronto, escuchas que llaman a la puerta.. ¿Serán tus padres? ¿Serán tus vecinos llamando para que pares? Lo único que haces es acercarte a la puerta cantando, mirar por la mirilla y decir: 'hoy me toca ser feliz'! Te vas, y sigues, hasta que la canción termina. Al terminar la canción, empiezas a quitarte semejante disfraz y piensas ' cualquiera que me viese diría que estoy loca', pero no es así, es que le has dicho al tiempo que por mucho que llueva, te tocaba ser feliz, y que has disfrutado cantando, a pleno pulmón.




- Estás loco, majareta! Pero te diré un secreto, las mejores personas lo están.

+ Eh, que al mal tiempo buena cara!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Un paso

A veces tenemos que dar un gran paso para conseguir lo que queremos. Es como una guerra, y tú eres de un bando, y lo único que quieres es ganar al otro bando, tenemos que arriesgar nuestros soladados para ganar la guerra. Hay que tenerlo claro. Es un reto, por lo menos intentarlo y ya quizás, si te lo propones, ganarlo. Pero esto no se trata de ganar una guerra, ni de matar para ganar. Se trata de, en una realidad, luchar y vivir por lo que quieres, tener el valor para intentarlo y, después conseguirlo.



sábado, 3 de septiembre de 2011

Todo es un 'si tú..'


A mi no se me da muy bien eso de enfadarme con las personas, pero si me ponen verde, yo te pongo verde. Si haces daño a mis seres queridos, yo te hago daño a ti. Si haces sufrir a mi mejor amiga, te hago sufrir a ti. Si me haces daño, te la devuelvo. No soy esas personas vengadoras, pero si tú fastidias algo que va bien, yo también. No soy de esas que se pasan la vida hablando mal de la gente. No soy de las que se ríen de las personas, porque sé que si se ríen de mi.. me reiria yo de ellos. Si me cae alguien mal, le busco los 4234829348 mil defectos, pero no le trato mal. No busco a las personas para que luego vengan a decirme: Te pasa algo conmigo? Te molesta si hago..? Soy la que me puedo defender, y la que defiende a sus amigos. La que tiene amigos que la defiendan y la que daría todo por ellos. No soy de las que odian a sus familias, sin embargo tengo mis momentos. No soy otra, soy yo. Pienso que quizás hayan más como yo, y no digo que sea único. Pero me valoro, y eso es lo primero.

Ayer

- Hola! Ayer te ví, y hoy también.
+ En serio? ¿Dónde?
- (El chico señala su pecho y dice..) Aquí dentro, todos los dias.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Encender una hoguera (Jack London)

Acababa de amanecer un día gris y frío, enormemente gris y frío, cuando el hombre abandonó la ruta principal del Yukón y trepó el alto terraplén por donde un sendero apenas visible y escasamente transitado se abría hacia el este entre bosques de gruesos abetos. La ladera era muy pronunciada, y al llegar a la cumbre el hombre se detuvo a cobrar aliento, disculpándose a sí mismo el descanso con el pretexto de mirar al reloj. Eran las nueve en punto. Aunque no había en el cielo una sola nube, no se veía el sol ni se vislumbraba siquiera su destello. Era un día despejado y, sin embargo, cubría la superficie de las cosas una especie de manto intangible, una melancolía sutil que oscurecía el ambiente, y se debía a la ausencia de sol. El hecho no le preocupaba. Estaba hecho a la ausencia de sol. Habían pasado ya muchos días desde que lo había visto por última vez, y sabía que habían de pasar muchos más antes de que su órbita alentadora asomara fugazmente por el horizonte para ocultarse prontamente a su vista en dirección al sur.